Está erigida al pie de las ruinas del antiguo castillo, en el mismo lugar donde, en su
día, estuvo ubicado el pequeño templo llamado de Santa María de la Capilla, del que
únicamente se conserva la imagen titular, que en la actualidad preside el retablo del altar
mayor.
Fue construida en estilo gótico tardío en el siglo XVI y está concebida de acuerdo con
el modelo de iglesia –salón con tres naves sobre columnas y cuenta con una cúpula
sustentada sobre cuatro pechinas y rematada con un pequeño cimborio. Sus muros están
construidos, fundamentalmente, con canto rodado recogido con argamasa, si bien la parte
central de la fachada principal es de piedra de sillería. En las bóvedas se puede admirar
vistoso arandelaje dispuesto a modo de remate de las claves de crucería y de las distintas
nervaduras.
EL retablo mayor es barroco de finales del siglo XVII o principios del XVIII y se
organiza con cuatro columnas salomónicas y consta de banco o predela, cuerpo tetrástilo
sostenido por dichas columnas, que le dividen en tres calles y de remata el ático. En el
centro se halla la imagen de la Virgen, antes mencionada, obra del gótico del último tercio
del siglo XIII. Esta talla se encuentra flanqueada por las esculturas de San Juan Bautista y
de San Lorenzo. Sobre la hornacina de la Virgen se puede contemplar una cartela con un
jarrón de azucenas, motivo que se volverá a repetir en otros lugares del templo y que es
símbolo de Nuestra Señora. En el remate y sobre el eje de la calle principal se halla un
calvario de la mitad del siglo XVI.
Hay una capilla dedicada a la Inmaculada, otra a la Virgen de los Dolores y una
tercera de los Mendoza- Salazar, de la segunda mitad del siglo XVI y dedicada a San Nicolás
de Bari y también hay una pequeña imagen que, se supone, es de San Juan de Ortega. Son
también de interés la capilla del Baptisterio, la sacristía, un Cristo pequeño de marfil, un
calvario con sus tres figuras, también de marfil y algunos cuadros.
La Capilla de Santiago, se encuentra en la cabecera de la iglesia, junto al presbiterio
y al lado de la epístola. Está delimitada por unas notables rejas renacentistas de estilo
plateresco del siglo XVI, cuyos barrotes se ven animados con mazorcas y anillas. Se
encuentran rematadas por unos bajorrelieves con el rostro de Nuestro Señor y el escudo
familiar del fundador de la capilla, el licenciado Gonzalo Monte de Marrón, inquisidor que fue
de Valladolid, canónigo de Zamora y canónigo de Cámara y beneficiado de esta iglesia y
natural de esta villa.
En su cabecera hay dos columnas de piedra, que delimitan una amplia hornacina,
también de piedra, con las esculturas del Crucificado, de la Virgen Dolorosa y de San Juan
Evangelista. En dicha hornacina se encuentra enmarcado un retablo de madera de bella
factura romanista de hacia el año 1570 y consta de banco o pedrela, con cuerpos divididos
en tres calles, más ático o remate. Sus columnas son estriadas con un capitel jónico las del
primer cuerpo y corintio las del segundo; y el establamento cuenta con arquitrabe, friso y
cornisa.
En el primero de los cuerpos en la calle central está la imagen de Santiago Peregrino
con aspecto varonil de singular belleza, acompañado en las calles laterales por las esculturas
de San Blas y San Atilano. En el centro del cuerpo segundo y en alto-relieve, otra efigie del
santo conocida como de Santiago Matamoros, flanqueada por sendos bajo-relieves que
representan el uno el martirio del Santo y el otro a unos peregrino implorando la ayuda del
mismo. El ático del retablo lo configura un tímpano con la representación antropomorfa del
Padre Eterno.
En el paño del lado de la epístola de esta capilla hay dos arcosolios funerarios, con el
escudo del fundador en la parte superior de ambos. En el vano de uno de estos arcosolios se
encuentra una pequeña hornacina con una bella escultura pétrea renacentista de Santa Ana
Triple. En las tres figuras, el Niño, María y Santa Ana hay una gran expresividad y gran
naturalismo. Son también de tener en cuenta las arandelas de madres de las claves de la
bóveda.
Permanece abierta durante el verano